Ánfora de Eleusis

15 Abr

 Solo posee un único ojo y le clavan una estaca en él. Enorme crueldad. En el Museo Arqueológico de Eleusis se exhibe un ánfora del siglo VII a. C. con una representación del cíclope Polifemo que refleja el dolor sufrido en el preciso momento en el que es cegado por Odiseo y sus compañeros, un tema tratado en la Odisea de Homero. Sigue leyendo

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La señora de los animales, el mono azul y las recolectoras de azafrán

3 Abr

Hay varios frescos minoicos con representaciones de azafrán y monos azules, tanto en Creta como en la isla de Santorini.  Entre ellos, aunque se conserva en un estado muy fragmentario, es destacable por su composición y colorido el representado en dos paredes de una casa denominada Xeste 3, de Akrotiri (Santorini), que se encuentra expuesto en el Museo de Prehistoria de Thera.

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La diosa de Mirtos

28 Mar

Doy inicio aquí a una serie de entradas sobre piezas singulares de museos arqueológicos que aunque sean conocidas por los especialistas, no lo son tanto por el público en general. Empiezo por la extraña “diosa de Mirtos”.

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Talo, el precedente griego de Mazinger Z

8 Mar

 

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Moneda de Festo donde aparece representado Talo, con alas y armado con una piedra. Fuente: Wikimedia Commons.

¿Te imaginabas que Mazinger Z tiene un precedente en la mitología griega?. Pincha abajo para saber de quién se trata.

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Reseña sobre “El Catálogo de las Naves y los Himnos Homéricos”, de Carla Bocchetti

23 Feb

A continuación, analizo un interesantísimo artículo de Carla Bocchetti sobre la relación entre el Catálogo de las naves y los Himnos Homéricos.
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Breve análisis del Catálogo de las naves y del Catálogo de los troyanos. Apéndice 2: Las cien ciudades cretenses y el mapa de Coronelli

18 Feb

El geógrafo veneciano Vincenzo Coronelli se arriesgó a citar en la guirnalda exterior de un mapa las cien ciudades que Homero dice que existían en Creta. Si quieres saber más….
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Breve análisis del Catálogo de las naves y del Catálogo de los troyanos. Apéndice 1: otros catálogos de las naves

13 Feb

Además de Homero, otros autores posteriores griegos y romanos que trataron el tema de la guerra de Troya elaboraron catálogos de las naves aqueas en sus obras:

-Eurípides, en “Ifigenia en Áulide”
-Apolodoro, en la ”Biblioteca mitológica”
-El anónimo autor de la “Ilíada latina”
-Higino, en “Fábulas”
-Dictis de Creta
-Dares Frigio

Lo que hacen estos autores es principalmente resumir el Catálogo de las naves homérico, citando los jefes y el número de naves y a veces la región o ciudad principal de su dominio pero en algunos casos incluyen particularidades interesantes.

El catálogo de la ”Biblioteca mitológica” (epítome III,11) es un resumen fiel al homérico con la salvedad de que cambia el número de naves de algunos de los contingentes.

También es bastante fiel el de la “Ilíada Latina”, pero cambia el orden de casi todos los contingentes, aunque mantiene a los beocios en primer lugar, y sustituye a Nireo por Teucro al mando de tres naves.

Otra obra en la que hay cambios en el orden de los diferentes grupos de naves es la “Historia de la destrucción de Troya” de Dares Frigio, que sitúa a las naves de Agamenón y Menelao en los primeros lugares y que también modifica algunos números de naves … ¡incluye 53 naves de Sime!, y no cita a los de Eubea ni a los de Duliquio, además de que divide el contingente de los epeos entre Élide y Buprasio.

El catálogo de Dictis en su obra “Diario de la guerra de Troya” (libro I,17) también resume el homérico y  también cambia el orden para colocar a los de Agamenón en primer lugar pero además añade al final cuatro interesantes adiciones: añade contingentes de 50 naves de Tebas bajo el mando de Tersandro, de 20 naves desde Acarnania comandadas por Calcante, de 20 naves de Colofón capitaneadas por Mopso y de 30 naves de las Cícladas, con Epio como caudillo. Las adiciones de la región de Acarnania y de las islas Cícladas son seguramente una forma de incluir dos amplios territorios de indudable cultura griega en todas las tradiciones antiguas que por motivos desconocidos están ausentes del Catálogo de las naves homérico. La de Tebas, cuyo contingente aparece separado del de los beocios,  pretende sin duda otorgar protagonismo a un caudillo, Tersandro, también ausente de la Ilíada pero destacado en otro poema del ciclo troyano, los “Cantos ciprios“. En este poema Tersandro resulta muerto por Télefo tras un primer desembarco y saqueo de los aqueos en Teutrania, cuando creían por error haber llegado a Troya. Por último, parece extraña la adición del contingente de Colofón, una ciudad de la costa de Anatolia, que sí estaba presente en otro poema del ciclo troyano, los “Regresos“, y también en otra tradición que relataba que Mopso derrotó en un concurso de adivinación a Calcante.   

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Mapa donde aparecen los cuatro lugares que Dictis añade al final de su catálogo: las ciudades de Tebas y de Colofón, la región de Acarnania y las islas Cícladas.

En “Ifigenia en Áulide”, a partir del verso 231 se realiza una descripción de las naves muy parcial, entre otras cosas porque no se cita a algunos caudillos que se han nombrado anteriormente. Hay además algún punto discordante con la tradición homérica, como colocar al frente de los atenienses a un hijo de Teseo en lugar de Menesteo y otorgarles un mayor número de naves. Además, se atribuye a Meges un origen de Tafos, una de las islas Jónicas.

Por último, el catálogo de Higino (“Fábulas”, 97) tiene bastantes particularidades: divide las naves de cada contingente entre sus distintos jefes, ubica en la isla de Esciros a Aquiles y a su auriga Automedonte -a quien también pone al mando de diez naves-, añade caudillos que están ausentes en la Ilíada y cambia el origen de ciertos caudillos atribuyendo a muchos una procedencia de Argos.

Breve análisis del Catálogo de las naves y del Catálogo de los troyanos (y IV): Comentarios finales y bibliografía

12 Feb

El Catálogo de las naves y el Catálogo de los troyanos, pese a tener ciertas características comunes, se presentan en el canto II de la Ilíada con unas diferencias entre sí de tal envergadura que hace suponer que proceden de fuentes bien distintas. Ambas listas, asimismo, son consideradas, por su origen, como partes semi-independientes del resto de la Ilíada.

Pienso que el gran número de lugares citados en el catálogo, la abundancia de detalles y el hecho de la ausencia de errores de localización -pese a que puedan mostrar en ciertos casos contradicciones con otras partes de la Ilíada- permiten aventurar la hipótesis de que, al menos en parte, sus fuentes originales sean fuentes escritas, a las que Homero debió añadir ciertos detalles, como los nombres de los caudillos y, tal vez, alguno de los topónimos.

Sin embargo, no se puede afirmar con un cierto grado de seguridad que los diversos contingentes se correspondan fielmente con diferentes reinos de una determinada y precisa época histórica.

Es verdad que hay algunos de los datos analizados que sugieren adiciones de época post-micénica, pero, en líneas generales, el análisis apunta a que las fuentes del Catálogo de las naves proceden, en su mayor parte, de época micénica. En esa época pudo existir una poesía rapsódica que transmitiera oralmente, de generación en generación, una epopeya. Pero con respecto al pasaje concreto del Catálogo de las naves, sus características hacen pensar en la posibilidad de una fuente escrita, por lo que cabe preguntarse ¿un autor del periodo Arcaico podría haber leído un documento escrito en el silabario micénico o en otro sistema de escritura derivado de este?

La respuesta a esta pregunta puede contestarse afirmativamente, teniendo en cuenta que está demostrado que al menos los chipriotas no perdieron el uso de la escritura en la Época Oscura. La misma Ilíada (VI,168) recoge un testimonio de lo que se cree que es un sistema de escritura -”luctuosos signos grabados en una tablilla doble”.

Geográficamente, se citan la mayoría de las regiones que formaban parte de Grecia en la época clásica, con un destacado protagonismo de los beocios y unos territorios muy fragmentados sobre todo en la zona de Tesalia.

De entre todas las particularidades analizadas, me llama la atención especialmente que, de entre todas las islas del Egeo, solo aparecen en el catálogo las que empleaban el dialecto dorio, pero están ausentes las Cícladas y otras islas del Egeo como Esciros.  En el caso de esta última, hay un misterioso pasaje de otro canto de la Ilíada donde se menciona que Aquiles había conquistado Esciros (IX,668), sin ofrecer ningún detalle adicional de tal evento. Otras quizá fueran tradicionalmente consideradas como islas extranjeras. Pero, en el caso de las Cícladas, ¿qué puede significar esta omisión? No me convence el argumento de Hope Simpson de que esto se justifica porque tuvieron poca presencia en la epopeya. Otros territorios citados en el catálogo tampoco tienen un papel relevante y, sin embargo, ahí están. Se me ocurren algunas posibilidades: ¿Decidieron permanecer neutrales? ¿Pertenecían a algún otro territorio citado en el catálogo del que alguien decidió, en un momento dado, excluirlas por algún motivo político?

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Mapa con las islas del Egeo. Figuran en color verde las que aparecen en el Catálogo de las naves. Entre las islas que no aparecen en él, figuran en color azul las próximas al bando troyano, mientras en rojo están las restantes, entre las que se hallan Esciros y las Cícladas.

Por otra parte, muchas de las tribus citadas en el Catálogo de los troyanos pueden ubicarse aproximadamente en un espacio físico determinado, que corresponde a la parte occidental de Anatolia y el norte del Egeo, y resulta coherente que al menos cinco de los contingentes procedan de la región de la Tróade. Las características más imprecisas de este otro catálogo hacen que este haya sido en general menos estudiado y por tanto hay menos puntos de apoyo para pronunciarse sobre la procedencia de sus fuentes y sobre la posible correspondencia de su geografía con una época histórica determinada.

Bibliografía

-José Luis García Ramón: En torno al Catálogo de las naves homérico, en Cuadernos de Filología Clásica, volumen 7 (1974).

– Francisco Javier González García: ¿Por qué Menesteo? La entrada ateniense del Catálogo de las naves y la edición pisistrática de los poemas homéricos. Universidad complutense, 1997.

– Francisco Javier González García: El Catálogo de las naves. Mito y parentesco en la épica homérica. Ediciones clásicas, 1997.

-Joachim Latacz: Troya y Homero. Hacia la resolución de un enigma. Editorial destino, 2003.

-Juan Signes Codoñer: Escritura y literatura en la Grecia arcaica. Editorial Akal, 2004.

-Andrew Dalby: La reinvención de Homero. El misterio de los orígenes de la épica. Editorial Gredos, 2008.

-Estrabón: Geografía. Libros XIII-IX-X-XII-XIII-XIV. Editorial Gredos, 2003.

-Homero: Ilíada. Editorial Gredos, 2006.

-Homero: Ilíada. Consejo superior de investigaciones científicas, 1991

-Richard Hope Simpson: Mycenaean Greece and Homeric Tradition: The Catalogue of the Ships in the Iliad.

 

Breve análisis del Catálogo de las naves y del Catálogo de los troyanos (III): los troyanos

8 Feb

Catálogo de los troyanos

El Catálogo de los troyanos lo forman 16 contingentes, en los que se nombran solo unas pocas ciudades, pero numerosas tribus: troyanos, dárdanos, pelasgos, tracios, cícones, peonios, paflagonios, halizones, misios, frigios, meonios, carios y licios.

Una relación más detallada de estos contingentes se puede consultar en la Wikipedia en español, en este enlace.

Este Catálogo de los troyanos contiene muchos menos detalles que el anterior y revela un conocimiento limitado de las regiones de Anatolia. La mayoría de los territorios nombrados pertenecen a la zona noroccidental de esta península, pero también se da la circunstancia de que algunos territorios nombrados en este catálogo corresponden a zonas del norte de Grecia. En la época arcaica estas zonas eran consideradas por los griegos como territorios extranjeros, por lo que su posición como zonas aliadas de Troya quedaría explicada. Eran los tracios, los cícones y los peonios.

Buena parte de los contingentes estaban ubicados en la región de la Tróade: además del contingente comandado por Héctor, se incluirían el comandado por Eneas (Dardania), el comandado por Pándaro (Zelea), el comandado por Adresto y Anfio (Adrestea, Apeso) y el comandado por Asio (Percote, Sesto, Abido, Arisbe). Sin embargo, Pándaro era de origen licio según el canto V, 105.

Mileto aparece como parte de los territorios aliados de Troya, y se menciona el dato adicional de que sus habitantes hablaban cario, lo que resulta sorprendente dada la antigüedad que se supone a esta ciudad como parte de la cultura griega.

En la parte correspondiente a algunos de los contingentes de estos aliados se citan solo accidentes geográficos, y no ciudades. En el caso de los meonios, por ejemplo, sólo mucho más tarde, en el verso 385 del canto XX , podemos averiguar que la ciudad del pie del Tmolo de donde procedían es llamada Hida (que se corresponde con la posterior Sardes).

Se debate la localización de varios de los pueblos citados en este catálogo de troyanos. Los halizones, posiblemente relacionados con el río Halis, y el topónimo asociado a ello, Álibe, eran desconocidos en época histórica: quizá fueran hititas.

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Mapa con las ubicaciones aproximadas de los contingentes del Catálogo de los troyanos. Faltan los halizones, que eran un pueblo desconocido, y los pelasgos de Larisa, que probablemente habitaran algún sector de la costa occidental de Anatolia.

En este catálogo no es problemática la localización de los misios, puesto que parece corresponderse con la histórica Misia, bien conocida; sin embargo en el canto XIII, 4-6, aparecen misios situados al norte, junto a los tracios.

También era controvertida la localización de la ciudad de los pelasgos, Larisa, ya desde la Antigüedad. Existen varias ciudades denominadas Larisa, pero la citada en este catálogo no era, evidentemente, la ciudad Tesalia, ni otra que había en la llanura del río Caistro. Podría ser una existente cerca de Troya, y el orden que sigue el Catálogo de los troyanos parece sugerir que sea esta la ciudad pero sin embargo no parece muy coherente que luego en el canto XVII, 300, se diga que Hipótoo murió arrastrando el cadáver de Patroclo “lejos de Larisa”. La otra Larisa candidata era una que estaba situada cerca de Cime o Cumas, entre los ríos Caicos y Hermo.

Existen otras ciudades y territorios que debían formar parte de los territorios aliados de Troya pero sin embargo no se nombran en el Catálogo del canto II tal vez por haber muerto ya sus reyes en el momento en que empieza la Ilíada. Sería el caso de Tebas Hipoplacia, Lirneso, Pédaso o la isla de Lesbos.

No se nombra a los léleges ni a los caucones aunque más tarde estos sí aparecen como aliados de los troyanos (X, 429; XX,96; XX,329)

Tampoco se nombra a las amazonas, ni a los etíopes ni a los comandados por Eurípilo, pueblo que Estrabón denomina cetios, en la región de la Teutrania misia. Estos contingentes apoyaron a los troyanos pero solo después de la muerte de Héctor.

La lista, con apariencia caótica, al igual que el Catálogo de las naves de los aqueos, parece seguir un orden concreto premeditado: empieza con los territorios de la Tróade, continúa con los situados en la parte norte de Grecia y continúa, en un orden preciso desde el norte hacia el sur, con el resto de territorios de la península de Anatolia situados fuera de la Tróade.

Un dato que ha extrañado a muchos comentaristas es la mención a una futura muerte de Énnomo y Anfímaco (caudillos de los misios y de los de Mileto, respectivamente), que se debería producir en el pasaje de las muertes llevadas a cabo por Aquiles junto al río Escamandro en el canto XXI. La extrañeza se debe a que en el canto XXI no se menciona explícitamente a estos caudillos. Una explicación podría ser que en una versión más antigua de este canto sí se mencionara con más detalles la muerte de estos dos individuos, y que esta versión fuera alterada posteriormente.

Breve análisis del Catálogo de las naves y del Catálogo de los troyanos (II): los aqueos

7 Feb

En esta segunda parte voy a exponer algunos detalles interesantes que atañen al Catálogo de las naves aqueo.

Encabezando el Catálogo: los beocios

El contingente beocio aparece en primer lugar, además de ser, con diferencia, el que contiene mayor número de topónimos, pero en el resto de la Ilíada tiene muy poca relevancia. Algunos historiadores han tratado de explicar esta particularidad deduciendo que la ciudad de Tebas era el centro de poder más importante en una determinada fase de la civilización micénica y su región la zona más densamente poblada. Otra posibilidad de la preeminencia de Beocia puede ser que, dada la situación del puerto griego de donde partieron las naves (Áulide), el reclutamiento de tropas se hubiera producido principalmente en esas poblaciones de su entorno. Sin embargo, parece más plausible la explicación de que la fuente de donde se extrajo el Catálogo pudiera ser de origen beocio.

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Ánfora del siglo IV a. C. donde se representa una escena del asedio de Tebas. Expuesto en Villa Getty. Fuente: Wikimedia Commons.

Por cierto, Tebas, como tal, no se nombra en el Catálogo. Sí aparece Hipotebas, es decir, la parte baja de Tebas. Esta particularidad es coherente con la tradición épica que relata que, antes de la guerra de Troya, Tebas había sido destruida por un ejército de Argos comandado por los llamados Epígonos. Es chocante, sin embargo, que tras la mención de Hipotebas se añada la expresión “bien construida ciudadela”, puesto que la ciudadela, que sería la parte alta, supuestamente estaba en ruinas. En contraste, las tablillas de Tebas indican que esta ciudad era un centro palacial de primer orden hacia el 1200 a.C., aunque los datos arqueológicos indican que en una fecha anterior sufrió una destrucción. Una cuestión adicional que hace dudar acerca del momento histórico que refleja esta entrada del Catálogo es el debate existente acerca del momento histórico en el que los beocios ocuparon las tierras que luego recibieron el nombre de Beocia. Una tradición, señalada por Tucídides (I,12), decía que los beocios llegaron solo sesenta años después de la guerra de Troya y análisis lingüísticos del dialecto beocio concluyen que estos probablemente llegaron bien entrada la época post-micénica (García Ramón, 1974).

Foceos

Dentro del grupo de los foceos, se menciona el lugar de Pitón, que era el nombre antiguo del santuario de Apolo de Delfos. Según la mitología, Apolo mató a Pitón en el monte Parnaso y desde entonces se originó el santuario de Delfos. En las ciudades nombradas no se cita Elatea, (que tiene restos arqueológicos micénicos), pero sí se mencionan de manera ambigua a “los que vivían a la orilla del río Cefiso”. ¿Podría referirse a los habitantes de Elatea -pese a que no está exactamente en la orilla de este río, pero sí a una distancia no muy grande- o a otra ciudad de ubicación incierta y de nombre Parapotamios?

Locrios

Tanto en el contingente de los locrios como en el de los lacedemonios aparece un mismo nombre acompañado del mismo epíteto: amena Augías (Αὐγeiὰς ἐϱaτeiνὰς). Si bien podría haber habido perfectamente dos ciudades distintas con el mismo nombre, el hecho de que no haya una localización clara de las mismas y la duplicidad del epíteto hace sospechar de una corrupción del texto en uno de los dos casos.

Abantes de Eubea

En el caso de continente de Eubea, sorprende un poco que todos los topónimos coincidan con los de los nombres de ciudades bien conocidas históricamente, a diferencia de casi todos los demás contingentes, que contienen lugares de localización oscura. En cambio, Homero no parecía conocer el asentamiento que se hallaba -en tiempos micénicos y también en la Edad Oscura- en Lefkandi. Tampoco aparecen Disto, Amarinto -aunque este podría haber pertenecido a Eretria- o Cime.

Atenienses

La ciudad de Atenas es la única que aparece de la región del Ática. Esta característica singular es difícil de explicar. Tanto los autores que defienden un origen micénico para el Catálogo como los que lo interpretan como un documento basado en las leyendas míticas echan en falta aquí al menos a Tóricos, Maratón-que sí se nombra en la Odisea-, Eleusis y Afidna, pues los cuatro lugares tienen pasado micénico y antiguas tradiciones en la mitología. Algunos creen que esto es así porque en la época homérica, o tal vez antes, ya se había producido en el Ática el sinecismo, es decir, el agrupamiento de una serie de entidades de pequeña población en una gran población. Otras posibilidades que se han sugerido son que la entrada ateniense es una interpolación del siglo VI a. C. o que, en esas fechas, se produjo la supresión de otras localidades del Ática que sí se debían nombrar en una primitiva versión del Catálogo.

Se ha señalado a menudo la extraña presencia de Menesteo, una figura muy poco conocida, como caudillo ateniense, cuando la importante figura de Teseo hace pensar que sería más lógico, como debía ocurrir en otros poemas del ciclo troyano, que los hijos de este, Acamante y Demofonte, fueran los líderes de la expedición ateniense. Existen varias tentativas de dar respuesta a esta cuestión: Algunos (Signes Codoñer, 2004) opinan que los hijos de Teseo fueron suprimidos de la Ilíada premeditadamente en época del tirano Pisístrato, es decir, en el siglo VI a. C., puesto que Teseo era una figura mítica ligada a la nobleza de Atenas con la que Pisístrato rivalizaba. Otros, sin embargo, (González García, 1997) creen que a pesar de la importancia de la figura de Teseo, los datos de los que disponía Homero señalaban que era Menesteo el lider del contingente ateniense y no otro, por lo que este liderazgo no podía ser cambiado sin riesgo de caer en la inverosimilitud y por tanto la presencia de este líder sería un indicio de que la fuente de este pasaje es mucho más antigua.

La entrada ateniense del Catálogo de las naves también parece aludir a la festividad de las panateneas puesto que cita unos sacrificios anuales, pero la ambigüedad del texto ocasiona que algunas traducciones modernas del pasaje expresen que estos eran para Atenea y otras que eran para Erecteo. Pero, de haberse manipulado esta entrada del Catálogo en el siglo VI a. C., esta última posibilidad tendría poco fundamento, dado que en esas fechas las panateneas estaban en auge. ¿Cómo iban los atenienses a silenciar que practicaban sacrificios en honor de su diosa?

Salamina

Del contingente de la isla de Salamina, comandado por Áyax Telamonio, se dice que se situó junto a las naves atenienses. Puesto que en otros pasajes de la Ilíada aparecen las naves de Áyax junto a las de otros contingentes distintos del ateniense, se ha sugerido que la entrada del Catálogo de las naves referente a Salamina es una interpolación tardía provocada por la rivalidad que se produjo por el dominio de esa isla entre Atenas y Mégara. Sin embargo, hay que señalar que arqueológicamente se ha demostrado que en el yacimiento de Kanakia, en la isla de Salamina, hubo un importante complejo palacial micénico, por lo que en todo caso la interpolación debe reducirse únicamente a su situación junto a las naves atenienses, pero no a su presencia como un contingente autónomo.

Argos y Micenas

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Plano del palacio micénico de Tirinto. Su complejidad arquitectónica indica que aquí llegó a haber un centro de primer orden. Fuente:Wikimedia Commons.

En el verso 108 del canto II se atribuye a Agamenón el reinado de Argos, lo que entra en abierta contradicción con los versos del Catálogo que atribuyen a Diomedes el reinado sobre esta ciudad. Algunos creen que en esta ocasión Argos no sería el nombre de la ciudad, sino un nombre alternativo para designar a todo el territorio griego, y de ahí derivaría el nombre de argivos que, ciertamente, designa en ocasiones a los miembros del contingente aqueo. Por otra parte, parece claro que el asentamiento de Tirinto, que también forma parte en el Catálogo de los lugares gobernados por Diomedes, fue más importante que Argos en época micénica, mientras en épocas posteriores la importancia de Argos fue mucho mayor: Argos llegó a destruir Micenas y Tirinto en el siglo V a. C. Entre las ausencias, llama la atención que no se mencione Midea -sí se menciona una Midea en Beocia pero falta la de Argólide-, ciudad que tenía una cierta tradición mítica.

Se da la circunstancia de que Homero nombra a Sición en el Catálogo de las naves y otra vez en el canto XXIII y Hesíodo usa el nombre de Mecone que es, según Estrabón, un nombre más antiguo. ¿Será que la fuente que usó Hesíodo era más antigua que la de Homero o el pasaje de Sición estará interpolado en el Catálogo?

Lacedemonia

Pese a que en las fuentes clásicas el topónimo Lacedemonia puede funcionar como sinónimo de la región entera de Laconia o de la ciudad de Esparta, es dudoso que alguna de tales identidades se dé en el Catálogo. Podría tratarse de otra ciudad diferente a Esparta y, de hecho, pese a la creencia común, en ningún lado de la Ilíada se dice que la sede de Menelao estaba en Esparta, mientras en la Odisea se dice expresamente que el palacio estaba en Lacedemonia. Algunos creen que esta sede podría estar en los restos de Pelana, otros que en los de Vafio y otros que en los de Terapne. Pero, por otra parte, en la Odisea II,359 Telémaco dice que va a ir a Pilos y a Esparta.

Antes, en este mismo artículo, hemos señalado el detalle aparentemente anómalo de que Faris aparece antes que Esparta. Como explicación, se ha sugerido la posibilidad de que Faris fuera la ciudad más importante de su región en un determinado periodo, lo que podría ser confirmado por los hallazgos del yacimiento arqueológico de Agios Vasilios, seguramente identificable con Faris, que muestran que en este lugar existió un centro palacial en época micénica.

También da que pensar el hecho de que las ciudades de Lacedemonia nombradas en el Catálogo que han podido identificarse con bastante probabilidad únicamente estaban situadas en el valle del río Eurotas o en las proximidades del cabo Ténaro (quedan omitidas, por tanto, toda la península de Malea y Cinuria, zonas pertenecientes a Laconia históricamente).

Pilo

Con respecto al contingente comandado por Néstor, es interesante contrastarlo con el pasaje de la Ilíada IX, 149, en el que Agamenón promete a Aquiles el dominio sobre siete ciudades mesenias. Ninguna de estas siete aparece citada en el Catálogo de las naves, además que que cabe preguntarse por qué estas ciudades estaban bajo el dominio de Agamenón y no del de Néstor o Menelao.

El caso es que, cuando Homero nombra el contingente de Pilo, no lo asocia con la región de mesenia, cosa que sí hace con las siete ciudades nombradas en el canto IX. Teniendo en cuenta las ciudades que sí han podido localizarse, parece que el reino de Néstor comprendía el sur de lo que más tarde fue Élide junto a la parte occidental de Mesenia, por lo que las siete ciudades nombradas por Agamenón podrían haber estado perfectamente fuera de los dominios de Néstor. De hecho, Estrabón y Pausanias sitúan estas ciudades, próximas entre sí, a lo largo de la costa del golfo de Mesenia, es decir, en la zona oriental de Mesenia.

Si el reino de Pilo o el de Esparta hubieran contenido las siete ciudades podría pensarse en una situación de vasallaje de esos reinos respecto del de Micenas. También cabe la posibilidad de que la mención de estas ciudades en ese pasaje y su ausencia en el Catálogo se relacione con la Primera Guerra Mesenia, que acaeció a mediados o finales del siglo VIII a. C. , donde los lacedemonios derrotaron a los mesenios y sin duda provocaron la destrucción de algunas ciudades de la zona (por ejemplo, la que había en el asentamiento de Nijoria, cuya destrucción está atestiguada arqueológicamente, tal vez identificable con Epea).

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Mapa de la parte meridional del Peloponeso donde aparecen marcadas una serie de ciudades del Catálogo de las naves que han sido identificadas: en rojo figuran las del contingente de Menelao, en negro las pertenecientes a Néstor y en azul algunas de las ciudades mesenias que Agamenón promete a Aquiles en el canto IX de la Ilíada. Fuente: elaboración propia.

Élide

El contingente que incluía Élide estaba comandado por cuatro caudillos que aparentemente pertenecían a cada una de las cuatro partes en las que debía dividirse el territorio. Estas eran Buprasio, Hirmina, Alisio y Mírsino, pero otra de ellas podría ser la de la propia ciudad de Élide, y no parece que hubiera un territorio que liderara a los otros tres. Con respecto a este contingente, es también destacable que se menciona que sus integrantes eran llamados epeos (y no eleos). Según la tradición, los epeos eran unos primitivos habitantes de la zona que procedían de Etolia. En otra parte de la Ilíada (XI,671) se relata un conflicto bélico que habían tenido los epeos, -a los que en un único caso también se les cita con el gentilicio de eleos- con el reino de Pilo.

Es probable que la fortaleza micénica conocida como Fuerte Dimeo perteneciera al contingente de Élide (por otra parte, Homero no nombra a la histórica ciudad de Dime.)

Islas Jónicas

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Mapa de las islas Jónicas. El topónimo de Léucade no aparece en el Catálogo de las naves y se ha sugerido su identificación con la homérica Duliquio. La actual isla de Cefalonia se identifica con la Samos homérica -llamada también con la forma Same. Fuente: elaboración propia.

Las islas Jónicas aparecen divididas en dos reinos, uno comandado por Meges y otro por Odiseo. En la situación descrita en la Odisea, estas islas parecen unificadas en un solo reino.

Un aspecto controvertido es la identificación de la isla de Duliquio, para la que no se ha encontrado una solución satisfactoria puesto que de algunos pasajes de la Odisea se deduce que debía ser una isla grande; sin embargo Estrabón la identificó con la pequeña isla llamada Dólica, en la desembocadura del río Aqueloo. Otros la han tratado de identificar con la isla de Léucade. A este respecto hay que señalar que Homero menciona este topónimo, bajo la forma “roca Léucade”, una sola vez en el canto XXIV de la Odisea. También ha habido cierta controversia acerca de la insularidad o no de Léucade en la Antigüedad ya que una información recogida por autores como Estrabón afirmaba que Léucade estaba unida a Acarnania y por tanto no era una isla antes del siglo VII a. C, momento en que los corintios excavaron un canal. Se trata del denominado dioricto, pero es un dato muy discutible, ya que al parecer Léucade sí era una isla separada de Acarnania y lo que ocurría es que en diversos periodos históricos se retiraban sedimentos de arena que se acumulaban en la estrecha franja que había entre ambas. Por tanto, es una buena candidata para identificarla con Duliquio.

La identificación de Ítaca también ha sido puesta en duda por algunos autores modernos, debido a un pasaje del canto IX de la Odisea que describe la situación de la patria de Odiseo de manera que parece no coincidir con la Ítaca actual, pero la interpretación de ese pasaje depende del punto de vista desde donde un marino se acercaría a la isla. Si se acercara desde el sureste, que podría ser la ruta habitual, no parece haber contradicción entre esa descripción y la ubicación de la Ítaca actual.

El territorio de Odiseo comprendía también territorios situados “en el continente”. Según parece deducirse de un pasaje de la Odisea, estaban en Élide (Odisea IV,634-7) pero Estrabón dice que debían estar en Acarnania (Estrabón X,2,10-11).

Las naves de Odiseo, por cierto, son las únicas que tenían color rojo.

Cretenses

Las ciudades de Creta nombradas indican que Idomeneo solo controlaba la parte central de la isla. No nombra la ciudad de Cidonia, lo que sería de esperar si el Catálogo recogiera centros micénicos, dado que allí se han hallado tablillas de lineal B. Un dato adicional de la Odisea (XIX,175) es que los aqueos estaban en Creta pero también habitaban la isla cidones, eteocretenses, dorios y pelasgos. Por otra parte, la mención en este contingente, de manera general, de “cien ciudades” en la isla, se ha considerado a veces como una exageración, pero también se ha pensado que puede tratarse de una reminiscencia de un pasado lejano que reflejaría el esplendor de la civilización minoica.

Creta catalogo de naves-reducido

Mapa de Creta donde aparecen reflejadas las ciudades citadas en el Catálogo de las naves. Fuente: elaboración propia.

Cícladas y Dodecaneso

Se nombran bastantes islas del Egeo, pero no aparecen las islas del archipiélago de las Cícladas, por motivos desconocidos. Curiosamente hay que señalar que las islas del Egeo que sí aparecen nombradas son las que usaban el dialecto dorio, por lo que se ha sugerido que la presencia de estas islas en el Catálogo procede de una época post-micénica. Tampoco aparece la isla de Chipre, isla que parece haber formado parte de la cultura griega desde una época muy temprana, aunque en otro canto de la Ilíada sí aparece la presencia en forma de regalo a Agamenón de una coraza proporcionada por el rey chipriota Cíniras (Canto XI, 20). Hay que señalar, además, la fuerte asociación de la diosa Afrodita -que aparece como protectora del bando troyano- con Chipre.

Territorios del norte

Pese a que en el Catálogo se mencionan varios contingentes de la zona de Tesalia, ese topónimo regional (Tesalia) no es citado por Homero en ningún lado. Uno de estos, el contingente de Polípetes y Leonteo, incluye a los lápitas -sin nombrarlos- en la expedición y sirve al poeta para evocar la leyenda de su guerra contra los centauros (Homero denomina a estos últimos ϕρεϛ).

Es extraña la presencia en el Catálogo de Dodona entre contingentes ubicados en Tesalia, puesto que el famoso oráculo de Dodona -visitado por Odiseo en la Odisea- se encontraba en la lejana región del Epiro. Esto ha llevado a autores de la Antigüedad a defender una tradición que decía que había una primitiva Dodona en Tesalia.

El papel de Tesalia, desde luego, debía ser importante en el génesis de la epopeya troyana, lo que se trasluce además por la presencia de ciertos elementos procedentes del dialecto eólico en la Ilíada (recordemos que es una obra escrita principalmente en dialecto jónico).

Los caudillos

Entre los caudillos, se citan los principales personajes aqueos de la Ilíada y otros que tienen un papel menos relevante en la epopeya, como por ejemplo Eumelo, que solo aparece además como participante en los juegos en honor de Patroclo. Pero aparecen también nombres de numerosos jefes en el Catálogo que ya no vuelven a aparecer en el resto de la Ilíada.

Uno de ellos es Nireo, el jefe del contingente de la isla de Sime. En tres versos consecutivos del pasaje dedicado a este contingente se da la repetición del nombre de Nireo. Esta característica singular, junto al hecho de que no se nombra a Nireo en ninguna otra parte de la Ilíada ha llevado a pensar que este pasaje puede ser una interpolación tardía.

En otro lugar de la “Ilíada” aparece un listado más breve de territorios y caudillos que algunos han denominado ”Catálogo pequeño” (Ilíada XIII,685 y siguientes), donde vuelve a aparecer Beocia en primer lugar, pero sorprendentemente ahí se dice que los Ptíos estaban mandados por Medonte y Podarces, cuando en el Catálogo de las naves del canto II estos dos caudillos han figurado al mando de contingentes diferentes.